El fin del dólar barato

El fin del dólar barato

¿qué lo podría llevar otra vez arriba de 20 pesos?

“(La) apreciación del peso, la más alta entre todas las monedas emergentes, se acerca a su fin y volverá a estar bajo presión”, soltó a bocajarro Carlos Capistrán, economista en jefe de Bank of America Merrill Lynch para México y Canadá, lo que bien pudo haber enfriado el ánimo de aquellos inversionistas que estaban muy entusiasmados después de ver un desplome que llevó el dólar al mayoreo de una cotización máxima, récord, histórica, de $21.93 el 19 de enero (justo un día antes de que tomara posesión el Frankenstein de la ultraderecha estadounidense, Donald Trump), a un mínimo $17.54 el viernes 14 de julio, día de cierre de la presente edición.

Una caída de 20 por ciento en poco menos de seis meses. Y mire usted que no es que Bank of América haya querido jugar el papel de “aguafiestas”, claro que no. Más bien tienen razón. Aquí le hemos advertido desde hace meses que viene una fuerte sacudida para la cotización peso-dólar y que esa sacudida se va a concentrar en los últimos 4 meses de este año (entre septiembre y diciembre).

Dentro de las razones que podrían provocar esa turbulencia, se encuentra la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), debido a los exabruptos (o caprichos si usted quiere) de Donald Trump, que en un momento clave podría amenazar con abandonar el acuerdo y tensar la negociación. Como dijo alguien por ahí, “con Trump en la Casa Blanca, cualquier escenario encuentra probabilidades”.

Otro de los factores es una posible alza de las tasas de interés de la Reserva Federal de los EU ya sea en su reunión del 19 y 20 de septiembre ó en la del 12 y 13 de diciembre, que en un mundo donde se han acumulado volúmenes de deuda jamás vistos, sin precedente en Europa, Asia y América (principalmente), jugaría el papel de un alfiler que apunta a ponchar un enorme globo para hacer entrar en insolvencia a algunos de ellos, debido al encarecimiento del crédito.

También podemos mencionar un conflicto armado entre EU y Corea del Norte, entre otros factores. Sin embargo, hay otro al que se le está prestando muy poca atención. Creo que se le está subestimando porque todavía no aparece en el radar de varios especialistas y medios de comunicación. Pero es un factor que tiene potencial para provocar una desestabilización todavía mayor. Es dinamita pura para los mercados pues.

Me refiero a la reducción del balance de la Reserva Federal de los EU. ¿Qué es esto? Me podría decir usted. Pues bien, en pocas palabras, significa que el banco central más poderoso del planeta, aquél que tiene la posibilidad de fabricar o crear dólares, empieza a retirar liquidez del mercado. Permítame por favor, me explico.

Cuando EU estaba a punto de colapsarse a finales del 2008 tras la quiebra de Lehmann Brothers, la Reserva Federal para evitar que el mundo cayera en una depresión similar a la de 1929 (la crisis más grave en la historia del sistema capitalista), empezó a imprimir dólares, a realizar transferencias electrónicas millonarias a los bancos para estimular el crédito. Inyectó liquidez al sistema.

Esto salvó a la economía mundial del colapso, pero creó un volumen de deuda récord a nivel global. Y hasta la fecha, bancos, empresas, gobiernos y familias de todos los continentes han podido evitar la quiebra porque siguen fluyendo dólares. Porque hay liquidez para refinanciar esos pasivos y a un costo muy accesible porque a pesar de todo, las tasas de interés siguen siendo muy bajas todavía. Como no se había visto en décadas. Sí, pero…

¿Qué va a suceder cuando sigan subiendo las tasas y empiecen a retirar esa liquidez? ¿Cuándo ya no haya suficientes dólares en el mercado para refinanciar las deudas? Es como si a un alcohólico que sigue bebiendo para evitar la cruda, usted de repente le suprime el alcohol. Se lo esconde. ¿Qué pasaría?

Pues bien, funcionarios de la Reserva Federal ya dijeron que en la próxima reunión del 19 y 20 de septiembre anunciarán a partir de cuándo empiezan a retirar los billetes. Se cree que podría ser en noviembre, porque ellos mismos señalaron que será “antes de que termine el año”.

La soberbia de hombres que se sienten “todopoderosos”, les hace creer que van a poder manipular los mercados sin pagar las consecuencias. Que la economía es como un enorme laboratorio donde ellos tienen todo bajo control. Que van a retirar la liquidez poco a poco, en dosis muy pequeñas y en el momento preciso, adecuado. Que no va a pasar nada. ¡Por favor, qué inocencia!

Si algo demuestra la historia de las crisis financieras y económicas, es que esa soberbia se paga muy caro. Que en determinado momento las cosas se salen de control y agarra a muchos con los dedos en la puerta, por sorpresa.

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