Dólar a 20 pesos, ¿qué viene ahora?

Dólar a 20 pesos, ¿qué viene ahora?

Sobre advertencia, no hay engaño: en mi más reciente libro (“Turbulencia: el impacto de la crisis financiera internacional para México”, publicado en febrero de 2016 y disponible sólo a través de mi página en Internet, www.ericktvazteca.com), advertí que el tipo de cambio rebasaría en algún momento los 20 pesos por dólar (página 76 y 77).

Fueron varias las conferencias, asesorías, un par de enlaces en vivo por Periscope y Facebook a lo largo del año, en los que insistí que el dólar primero bajaría a rangos estimados de $17.80 – $17.90  a mediados del mes de agosto, pero que después de eso, en septiembre, volvería a depreciarse para rebasar los $20 por dólar.

Y así fue: el dólar al mayoreo cerró el 16 de agosto en $18.00 (alcanzando un mínimo en el transcurso de la jornada o “intradía” como dicen los expertos de $17.96), para retomar la escalada alcista y romper récord histórico el 21 de septiembre. El problema es que aunque ahora muchos dicen que era lógico, de esperarse, lo cierto es que pocos lo creyeron…pocos tomaron sus precauciones.

Como ejemplo, puedo decirle que seis meses antes, el 20 de abril, di una conferencia para más de 300 empresarios en COPARMEX, Veracruz. Al día siguiente, un medio local (Cambio Digital), publicó una entrevista donde Gustavo A de Hoyos (Presidente Nacional de COPARMEX), declaró que no consideraba que el dólar pudiera dispararse de nuevo y pasar de los 20 pesos en el segundo semestre del año como yo había alertado, y que estaríamos más cerca de los 18 que de los 20 pesos.
    

La pregunta que todos nos hacemos es, ¿qué va a pasar ahora? Dejando claro que nadie tiene bola de cristal, que nadie es poseedor de la verdad absoluta y que en estos asuntos es fácil equivocarse, mi escenario es que al contrario, el tipo de cambio (dólar al mayoreo) durante los próximos 6 meses podría estar fluctuando más cerca de los $20 que de los $18 pesos por dólar.

La razón es que se vienen dos fechas sensibles. La primera es la elección presidencial de EU el martes 8 de noviembre. Aún suponiendo que con la victoria de Hillary Clinton (que está por verse), el tipo de cambio bajara un poco, tuviera un ligero respiro, aún así, esa baja no duraría mucho porque a continuación viene el evento decisivo, el más importante de todo el año para la cotización peso-dólar: 13 y 14 de diciembre, dónde la Reserva Federal, el banco central más poderoso del planeta, tomaría la decisión de subir su llamada “tasa de referencia”; es decir, los intereses que cobra por prestar los dólares que fabrica.

En un mundo sobreendeudado, dónde bancos, empresas y gobiernos de Europa, Asia y América acumulan niveles de apalancamiento históricos, el encarecimiento del dinero tendrá un fuerte impacto, no sólo sobre la cotización peso-dólar, sino también sobre otras monedas.

La Reserva Federal ha pospuesto esa alza y parece que está empeñada en aguantar hasta diciembre. Pero no creo que puedan hacerlo más allá de esa fecha; 13 y 14 de ese mes, por lo tanto, serán decisivos y desatarán otro período de inestabilidad que bien podría prolongarse a lo largo del primer trimestre de 2017. Por eso mi expectativa en cuánto al dólar.

Bien lo dijo a principios de año el Dr. Martin Feldstein, destacado académico, una auténtica “vaca sagrada” en el mundo de la economía y actual Presidente Emérito de la National Bureau of Economic Research de los EU: “El peligro es que si la Reserva Federal continúa con tasas de interés excesivamente bajas… sería una señal para comprar más acciones e inflar su precio aún más…para llevar la especulación más lejos…y para cuando venga el crac, será más grave”.

Ese es el riesgo. Por eso le digo que la turbulencia va para largo.

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