AMLO vs SLIM

AMLO vs SLIM

¿un pleito de pronóstico reservado?

¿Qué va a pasar ahora con el conflicto entre Andrés Manuel López Obrador y Carlos Slim? ¿Habrá desatado El Peje, cómo el mismo dice, “al tigre” y a ver ahora quién lo controla, quién lo amarra?

¿Llegarán a un arreglo, a una tregua a cambio de resguardar los intereses de Carlos Slim y llevar a buen término la construcción del nuevo aeropuerto y otras obras de infraestructura, para que también como dice el propio AMLO en sus mítines de campaña prevalezca el “amor y paz”?

De lo que no hay ninguna duda para mí es que, igual como sucedió en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012, el principal enemigo de Andrés Manuel López Obrador…es el mismo Andrés Manuel López Obrador.

Desde hace años en diversos foros me la pasé advirtiendo que la mejor oportunidad para ganar la presidencia la tendría Andrés Manuel López Obrador en las próximas elecciones.

Aquí mismo, en Círculo Rojo en el artículo que apareció en portada: “Infiltrar y negociar con las élites: la apuesta de López Obrador para ganar en 2018” (diciembre 2017), advertí a los hombres más poderosos del país, a las élites dominantes que “El Peje” como ellos mismos le dicen, les podría pegar un susto si no lograban cerrar filas, unirse, cohesionarse.

“Ahí viene “el coco” señores…y viene con fuerza. Con el apoyo de una parte de los poderosos. De los que dictan las reglas del juego en este país”. Así terminé el artículo.

Posteriormente la revista Proceso en su número del 18 de febrero pasado, retomó el tema y aseguró que además del apoyo del magnate regiomontano Alfonso Romo quién se había presentado públicamente como el coordinador político de la campaña de AMLO desde mayo de 2017, se agregaron otras personalidades como Marcos Fastlicht (suegro de Emilio Azcárraga), Susana Harp (sobrina de Alfredo Harp Helú, ex propietario de Banamex) y Tatiana Clouthier (la hija del famoso “Maquío”, luchador incansable contra el populismo, quién lo diría), entre otros.

Sin embargo, también desde hace tiempo en diversos foros aseguré que el triunfo lo tendría a la mano siempre y cuando no cometiera errores graves.

Y justo cuando más sumaba para su causa, López Obrador ya cometió uno de esos errores: enemistarse, enfrentarse públicamente con Carlos Slim, quizá el hombre más poderoso de esas élites, a raíz de la amenaza de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México del que Slim es uno de los cuatro contratistas más importantes.

“Como dicen en mi rancho: es como ponerse con el burro a las patadas”, fue el tweet que publicó uno de mis seguidores cuando comenté el tema en la red.

Y si alguien no lo cree, que le pregunte al Presidente Enrique Peña Nieto quién le debe una buena parte su mala imagen, de su fuerte caída en los índices de popularidad así como de la estrepitosa caída en las preferencias electorales que tienen al PRI en alto riesgo de perder el poder, precisamente al pleito que sostuvo con Carlos Slim en su sexenio.

Se lo digo porque cuando estaba a punto de aprobarse la Reforma en Telecomunicaciones que abriría el mercado a la competencia y terminaría por provocarle fuertes pérdidas a las empresas de Carlos Slim, al grado de alejarlo definitivamente del primer lugar en la lista de millonarios más famosos a nivel mundial que publica cada año la Revista Forbes, un influyente cabildero del gobierno me dijo en una comida en corto: “este asunto se va a poner muy feo…le van a partir toda su m…a Carlos Slim y no se va a quedar con los brazos cruzados. Va a reaccionar. Se puede convertir en el enemigo número uno del régimen”.

Javier Corral, actual Gobernador de Chihuahua por el PAN en una entrevista que le concedió a Carmen Aristegui (y que puede consultarse en el portal www.javiercorral.org), aseguró algo muy parecido: “Yo tengo la impresión que el gobierno fundamentalmente quisiera ir contra Carlos Slim”.

También el New York Times del cual fue accionista mayoritario en una nota publicada el 9 de agosto de 2016 (“Carlos Slim tiene un nuevo rival: el mismo Estado que le ayudó a crear su fortuna”), cita al ex embajador de EU en México James R. Jones en la década de los noventa quién les dijo que “Él sabía que pasaría esto…y ya sospecho que él estaba planeando sus próximos movimientos”.

A raíz de que se desató el conflicto vinieron entonces, en cascada, denuncias de corrupción, enriquecimiento ilícito y posesión de fastuosas propiedades tanto de la esposa del propio Presidente Enrique Peña, Angélica Rivera (el famoso escándalo de la “Casa Blanca” que tanto dañó la imagen presidencial), como de José Murat Casab, ex gobernador de Oaxaca y pieza clave en la aprobación de las reformas estructurales como Coordinador Ejecutivo del Consejo Rector del Pacto por México, pasando por el entonces Secretario de Hacienda Luis Videgaray y de otros destacados funcionarios del sexenio peñista que pegaron muy fuerte en el ánimo de la opinión pública. De una sociedad que está harta de la corrupción, la impunidad y los abusos de poder.

Y toda esa información filtrada por tres de los medios de comunicación más importantes y poderosos del planeta: The New York Times, The Wall Street Journal y The Guardian de Inglaterra, donde algunos observadores aseguran que Carlos Slim tenía o tuvo en algún momento acciones o influencia o las dos cosas.

¿Qué va a pasar ahora con el conflicto entre Andrés Manuel López Obrador y Carlos Slim? ¿Habrá desatado El Peje, cómo el mismo dice, “al tigre” y a ver ahora quién lo controla, quién lo amarra? ¿Llegarán a un arreglo, a una tregua a cambio de resguardar los intereses de Carlos Slim y llevar a buen término la construcción del nuevo aeropuerto y otras obras de infraestructura, para que también como dice el propio AMLO en sus mítines de campaña prevalezca el “amor y paz”?

¿Se desatará por el contrario un conflicto similar al de Peña Nieto con costos elevados para ambas partes? ¿Hará todo lo posible Carlos Slim para impedir que López Obrador no gane las elecciones? ¿Usará su poder para apoyar a Meade o a cualquier otro candidato (incluso a Jaime Rodríguez “El Bronco” que apunta al mismo mercado electoral que El Peje), con tal de restarle votos para que no llegue? Y si aun así AMLO gana la presidencia, ¿qué tónica tomará su gobierno con la mayor parte de las élites irritadas, afectadas y en su contra? ¿Buscará pactar con ellas ya en funciones de gobierno o por el contrario, cumplirá con sus amenazas lo que pudiera hacer escalar el conflicto?

En fin, hay muchas preguntas que flotan en el ambiente. Por eso le puedo decir amigo lector que este pleito de AMLO vs Slim es de “pronóstico reservado”. Las consecuencias, el desenlace, los costos de este enfrentamiento los iremos conociendo más adelante.

Pero de lo que no hay ninguna duda para mí es que, igual como sucedió en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012, el principal enemigo de Andrés Manuel López Obrador…es el mismo Andrés Manuel López Obrador.

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